Los pendientes son la joya que más se ve el día de la boda: salen en todas las fotos de cerca. Elegirlos bien tiene menos que ver con la moda y más con tres cosas concretas: el peinado, el escote y cómo te gusta llevar las joyas el resto del año.
Empieza por el peinado
Con el pelo recogido, la oreja queda a la vista y los pendientes largos lucen completos. Ballerina, Ame o Hera son buenas opciones: caída, movimiento y luz. Con el pelo suelto, un pendiente largo se pierde entre el cabello; funcionan mejor los pendientes con la perla cerca del lóbulo, como Sabi o Champagne, que asoman al mover la cabeza.
Después, el escote
Un vestido con escote cerrado o de cuello alto pide pendientes con presencia y ningún collar. Un escote en pico o palabra de honor admite un collar corto, como Royal o Eien, y entonces los pendientes conviene que sean más discretos para no competir. La regla sencilla: una sola joya protagonista, el resto acompaña.
Perlas, casi siempre
Las perlas son la joya de novia por tradición, pero también por luz: reflejan la luz suave del rostro y no deslumbran en las fotos como una piedra tallada. Las perlas cultivadas de agua dulce, además, son ligeras, y eso importa cuando vas a llevar los pendientes doce horas.
Que sean tuyos después
El mejor pendiente de novia es el que te pondrás otra vez. Por eso hacemos pendientes de novia que son, sencillamente, pendientes de perlas: Ballerina se lleva en una cena, Hera con vaqueros, Sabi cada día. Y si quieres algo hecho para ti, el atelier parte de tu idea o de una joya heredada.
Plazos
Cada pieza se hace a mano cuando la pides y tarda entre 7 y 10 días laborables, más el envío. Para una boda, pídelos con un mes de margen. Si el encargo es a medida, escríbenos con dos o tres meses. En la página de Novias tienes las piezas que más se han llevado al altar y el formulario para contarnos tu visión.