Qué son las perlas barrocas y por qué nos gustan tanto

Collar Le Baroque de perlas barrocas, Julietas

Si has mirado las piezas Sabi, Nami o Le Baroque, habrás visto que sus perlas no son redondas. Son perlas barrocas, y son el corazón de lo que hacemos.

Qué es una perla barroca

Se llama barroca a cualquier perla que no es esférica: alargada, con forma de gota, ondulada, con pliegues o con pequeñas protuberancias. La palabra viene del portugués antiguo, donde una perla barroca era una perla irregular. De ahí pasó a nombrar todo un estilo artístico que también huía de lo simétrico.

Cómo se forman

La forma depende de cómo se deposita el nácar dentro del molusco. Cuando el núcleo se mueve o el nácar crece de manera desigual, la perla sale con forma propia. En las perlas cultivadas de agua dulce esto pasa a menudo, porque el nácar es casi la totalidad de la perla y tiene mucho recorrido para crecer a su aire.

Por qué no hay dos iguales

Porque cada una crece a su manera. Elegimos las perlas barrocas una a una: miramos la forma, el brillo y cómo la luz se mueve por su superficie. Para un collar como Le Baroque, buscamos que las perlas se parezcan lo suficiente para que el conjunto tenga equilibrio, sin que ninguna repita a la de al lado. Para unos pendientes, buscamos dos perlas hermanas, no gemelas.

Cómo se llevan

Una perla barroca tiene presencia por sí sola, así que las piezas que la llevan se lucen mejor solas. El anillo Nami funciona como único anillo en la mano. Los pendientes Sabi se llevan con el pelo recogido para que se vea la perla central. Y Le Baroque no necesita nada más alrededor del cuello.

Cuidados

Los mismos que cualquier perla: ponerlas como último paso, evitar perfumes y agua, limpiarlas con un paño suave y guardarlas en su estuche. Sus pliegues acumulan algo más de polvo, así que conviene pasarles el paño con un poco más de calma. Tienes la guía completa en cómo limpiar y cuidar tus joyas de perlas.